Lanzada la campaña política para las elecciones legislativas del 28 de Junio próximo, la dirigencia política (incluída la Mesa de Enlace Agropecuaria) nos somete a un bombardeo de "iones": reuniones, declaraciones, acusaciones, denigraciones, definiciones y muy pocas proposiciones.
Debe uno comportarse como un colador o una zaranda, dejando pasar lo insignificante para retener lo poco sustancioso del material que nos ofrecen. Pero cuando se revisa lo que ha quedado, quitándole el maquillaje que lo envuelve, se puede percibir el alto componente de intolerancia y desfachatez con que nos bañan.
Sean de izquierda, de centro o de derecha (para usar esta poco precisa pero popular categorización), casi todos apelan al concepto de pueblo entendiéndolo como "ellos", es decir, "el pueblo me lo pide", "lo hago por el pueblo", "es lo que el pueblo necesita". Ello, el pueblo, no nosotros, los dirigentes.
Y a nosotros, pueblo, que queremos que sea "nuestra gente" quien nos represente, no nos hacen sentir que sean "de los nuestros", se nos presentan como un sector externo que interpreta a su manera lo que somos.
Hay muchos, demasiados, que entienden por "pueblo" lo mismo que Sarmiento, quien al menos tuvo la sinceridad de decirlo (si bien en otra época) con todas las palabras:
“Cuando decimos ‘pueblo’ entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gente decente. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestro Congreso ni gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir patriota”.
Como ejercicio práctico de educación política, proponemos tener siempre a mano estas palabras de Sarmiento y compararlas con las que vamos escuchando de nuestros candidatos. Muchos no podrán evitar que en su sustancia sean iguales o parecidas.
domingo, 29 de marzo de 2009
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