
Nos decía un amigo que hasta la tarde el viernes no tenía decidido por quién votaría el 28 de junio, y que tampoco tenía apuro porque aún falta un largo trecho para entonces.
"Pero el viernes a la noche -dijo- hubiera llenado mil urnas con votos para Rossi, tal era la indigación que sentía. No es posible que una persona deba soportar semejante agresión por pensar distinto".
"Ahora estoy más tranquilo -siguió- pero ya decidieron mi voto: me siento moralmente obligado a votar a alguien que está en la vereda de enfrente de las bestias", finalizó con cierto dramatismo.
Se escucharon varias voces en el mismo sentido, especialmente en el sector femenino que suele ser más sensible ante estos desbordes seudomachistas.

Los muchachos se fueron de mambo y los resultados jugaron a favor de Rossi. Debieron pensarlo antes, porque el ciudadano común generalmente se ubica del lado de la víctima.
Algunos derechistas nostálgicos de las botas se sumaron al acto de violencia, olvidando que son quienes más claman por seguridad. Pero no era una acción política la de estos "ruralistas autoconvocados", sino una manifestación de odio casi irracional.
El hecho supera la anécdota, porque el agredido es un diputado de la nación con mandato vigente, es decir un representante santafesino en el gobierno de la Nación. Y como tal, también representa a otros sectores que nada tienen que ver con los reclamos rurales, independientemente de su legitimidad.
(Y no vengan con la cantinela de que el campo es el que le da vida y riqueza al país, ya ha quedado clara y largamente demostrado que su contribución a la producción de los argentinos sólo alcanza al 3,5% del total). Pongamos las cosas en el lugar que les corresponde y que nadie se arrogue derecho de propiedad sobre lo que debe hacer o dejar de hacer un legislador.

De este desgraciado hecho nacen algunos puntos que sería interesante aclarar:
- Si los discursos de Cristina Kirchner fueron agresivos, ¿ésto qué fue?
- El perfil de los manifestantes -algunos muy conocidos- no se corresponde con el de los votantes de Rossi, dificilmente alguno de ellos lo haya votado. Entonces ¿por qué se dicen traicionados?
- Si ahora reconocen que con la "125" estarían mejor, parece que quien los traicionó fue Buzzi, no Rossi.
- Si ahora, en el llano, tratan con tanta violencia a alguien que piensa distinto, ¿hasta dónde llegarían si fueran gobierno?.
Seguramente usted tendrá más y mejores interrogantes para agregar. Puede hacerlo más abajo, en los comentarios, tratando siempre de no utilizar palabras que puedan ofender a personas tan sensibles. No siempre es bueno usar esas palabras que está pensando ahora.