sábado, 2 de mayo de 2009

¿Partido "del campo"?

Cuando promediaba el siglo XX la Argentina había alcanzado cierta madurez política. Si bien un pequeño sector intelectual y moderno simpatizaban con el Partido Comunista y había unos cuantos pequeños partidos alternativos, que respondían más al interés de sus dirigentes por alcanzar un cargo público que a la representación de intereses de clase, el grueso de la población había conformado tres sectores políticos bien diferenciados que respondían a su composición social:

  • Los obreros industriales, peones rurales y trabajadores dependientes en general, se enrolaban en el peronismo;
  • Los comerciantes, profesionales y pequeños agricultores y ganaderos se volcaban hacia el radicalismo;
  • Y los terratenientes, industriales y dueños de grandes comercios eran conservadores.

Cada sector sabía que su conformación estaba dada por la lucha en defensa de sus intereses políticos y económicos, y el sector agropecuario también respondía a esta lógica de intereses: los ricos en la Sociedad Rural Argentina (SRA), los pequeños agricultores y ganaderos se congregaron en la Federación Agraria Argentina (FAA), y los peones de campo insinuaban una tibia actividad sindical.

Después vinieron los golpes militares, las proscripciones, el genocidio. Y esa existencia de sectores definidos fuertemente representados, que hubiera permitido engarzar mecanismos de convivencia democrática cada vez más justos y beneficiosos para todos, esa enorme posibilidad, saltó en pedazos.

De la última dictadura salimos todos mezclados: peronismo de derecha, peronismo de izquierda, radicales de derecha, radicales de izquierda. La centrifugadora militar desarmó todo lo que hubiera de pueblo organizado, sea de clase media o de clase humilde. Excepto la poderosa clase alta, que había colocado a los hijos de sus "buenas familias" en el poder absoluto.

La clase dominante no fue atacada ni molestada. Siguió procreando los Martínez de Hoz, los Alsogaray, los Llambías, los Miguenz, los Biolcatti.

Y cuando el gobierno elegido democráticamente, encabezado por Alfonsín, intentó gobernar para todos y empezar a emparejar los tantos, primero vinieron los palos en la rueda y luego el golpe político y económico que permitió el acceso al gobierno del mayor traidor a la clase trabajadora argentina: Carlos Saúl Menem, quien de inmediato vendió el poder que le dieron los votos por una participación en el poder económico.

Luego vino De la Rua, quien fue inútil hasta para los de su clase social, a quienes no pudo satisfacer porque nunca logró el acompañamiento de sus correligionarios ni de sus aliados. Y lo que sigue es historia reciente y conocida.

Pero, ¿qué cambió en el campo?. Buzzi y De Angeli aparentan tener un buen pasar económico, pero seguramente sus bienes distan mucho de los de Miguenz, Llambías o Biolcatti. Digamos que los muchachos de la FAA son más tirando a clase media, más o menos acomodada.

¿Y los trabajadores rurales? Siguen tan explotados como siempre: un ranchito miserable que no les pertenece, un sueldo para el jefe de familia y todos, marido, mujer e hijos, trabajando por ese sueldo para el mismo patrón.

¿Qué cambió en el campo? La dirigencia de la SRA sigue defendiendo los mismo intereses centenarios. La dirigencia sindical de los trabajadores rurales sigue siendo un sello, nadie los conoce ni tienen presencia política.

¿Qué cambió, entonces? Cambió un sector dirigente de la Federación Agraria Argentina.

Cambió Buzzi cuando Kirchner no le dió la Secretaría de Agricultura, y llevó a su entidad a defender los intereses sojeros, lo que trató luego de disimular agregando algunos reclamos de otros sectores del agro. Pero por algo este enfrentamiento con el gobierno se inició por las retenciones a la soja, así se lo conoce y así lo registrará la historia.

La misma historia que registró la concepción corporativista del facismo de Mussolini y del proyecto de Onganía, esencia de un pretendido "Partido del Campo", donde cada representante lo es del sector de su actividad.

¿Se imagina defendiendo los mismos intereses a Alfonsín, Kirchner, De la Rua, Carrió, Menem y Biolcati, todos abogados, enfrentando a los ingenieros Alsogaray, Cobos y quizás Blumberg si se hubiera recibido, terciando los contadores Gerardo Morales, Cavallo, López Murphy o el desaparecido Antonio Erman González? Y peor aún, si defendieran los intereses de las profesiones liberales, todos representarían al mismo sector.

No, no puede imaginarlo porque escapa a la realidad, está hecho para confundirnos, o mejor aún, para confundir a los productores tratando de hacerles creer que son todos iguales, y que Miguenz, Biolcati y Llambías son de su misma clase y lo están defendiendo, pese al resultado de "la 125".

Pero de esta confusión algo surge con claridad: Buzzi es a los pequeños productores lo que Menem fue para los trabajadores: un traidor.

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