Lástima, nosotros no tuvimos tíos con campos, venimos de familia proletaria donde los tíos venían de otros pueblos o ciudades. No fuimos a esa reunión empresaria en la Rural porque las mismas quejas y reclamos ya las escuchamos hasta el hartazgo por TN.
Pero Nancy es distinta, es una romántica. Ella vió los tíos, las golosinas de la niñez y como 1000 personas. Sí, "unas mil personas escucharon atentamente todo". Evidentemente Nancy es distinta, hasta cuenta distinto.
Pero eso no quiere decir que sea tonta, no señor. Si al acto lo hubieran organizado los Kirchner ella hubiera contado que "unas 79000 personas no fueron".Hasta se ocupó de señalar que "No se hizo referencia en ningún momento al adelanto del fin del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, sí de su conversión al diálogo, al consenso, a la mirada hacia el interior del país donde tanto se sufre hoy, por los impuestos confiscatorios y como si esto fuera poco, por la sequía que sigue maltratando especialmente al norte. Asimismo la aclaración constante en cuanto a que no explotará el país si las elecciones no resultan favorables al actual gobierno nacional".
Y remarcó que "A su turno Biolcatti insistió en el tema del compromiso y la necesidad de la continuación del gobierno actual “cumplir responsablemente con el mandato que el pueblo le asignó”. Todo un demócrata este muchacho Biolcatti, pero debe decirlo a cada rato para tratar de que alguien le crea.
Disculpen ustedes nuestras acotaciones, pero nuestro compromiso es con la democracia y en ese marco nos resultan respetables todas las ideas políticas nacionales, sin distinción de hombres ni de partidos. Y ni siquiera intentamos bancarnos a tipos que juegan permanentemente a ser dueños del país sin importarles las decisiones del pueblo. Aún sin militares lo hicieron con Alfonsín, lo hicieron con De la Rua y no les temblará el pulso para hacerlo con Cristina Kirchner. Estamos decididamente en contra de cualquier golpe institucional y a favor de que los elegidos completen su mandato, cualquiera sea su signo político.
Si al final somos nosotros los que pagamos los platos rotos, lo menos que podemos hacer es cuidarlos de la Sociedad Rural, del rabino que le da letra a Blumberg y, lamentablemente, de nuestros pares que son o se hacen los distraídos.
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