sábado, 4 de abril de 2009

La saga Alfonsín

Discutíamos en la redacción sobre la oportunidad para escribir nuestra visión de Alfonsín, como político y como Presidente, y habíamos concluído que como no teníamos una postura "lavada" sobre el tema, era necesario respetar un período de duelo antes de sumirnos en un análisis crítico del lider radical.

En eso estábamos cuando estalló la noticia: el radicalismo anunciaba la postulación de Ricardo Alfonsín.

Y nos dolió. Porque mientras nosotros, que no fuimos ni somos alfonsinistas, nos silenciábamos por respeto a su reciente muerte, sus seguidores y su propio hijo utilizaban el hecho como plataforma de lanzamiento electoral. Margarita Stolbizer, desplazada por el anuncio, lo sindicó como "una utilización lamentable".

Alfonsín, que al fin y al cabo era un ser humano, tuvo buenas y malas. Pero ése puede ser tema para más adelante. Lo que queremos marcar hoy es la serie de errores que están cometiendo sus seguidores, pretendiendo vestirse con prendas ajenas que generalmente les quedan grandes. Y que se nota.

Error 1: Festejar el advenimiento de la democracia recordando el día en que Alfonsín ganó las elecciones de 1983. Eso es olvidar la lucha de todo un pueblo que, para empezar, obligó a la dictadura al llamado de elecciones. Decir que la democracia comenzó el día del comicio es asumir como democrático el período de gobierno militar que medió entre este acto y la asunción del Presidente Alfonsín. Más que un error, es una pretensión grosera de presentar el mérito popular como un mérito sólo del radicalismo.

Error 2: Alfonsín, padre de la democracia. En la misma línea que el error anterior, se quiere presentar a Alfonsín como quien engendró la democracia cuando en realidad fue uno más de los tantos argentinos que luchó para conseguirla, y fue distinguido por ellos para ser el primer Presidente de la nueva etapa. Alfonsín tiene méritos propios, que deberían ser destacados por sus seguidores, y no necesita que le adosen los que se originan en especulaciones de un año electoral.

Error 3: El más grosero de todos: aprovechar con fines electoralistas la enorme repercusión que provocó su deceso, sin el menor escrúpulo, para lanzar su apellido a través de su hijo Ricardo.

Error 4: María Estela ("Isabelita") por Juan Domingo, María Julia por Álvaro, Cristina por Néstor. ¿Y ahora Ricardo por Ricardo Raúl?.

Cobos, Stolbizer, Carrió, López Murphy, Casella, Moreau, Cáceres, Rozas, De la Rua y muchos más, son nombres conocidos como militantes radicales y dirigentes de dispar predicamento en la sociedad. Pero, más allá de un pequeño círculo, ¿quién conoce a Ricardo Alfonsín (hijo)? No hay argumentación válida para sostener su candidatura salvo la portación de apellido. ¡Y en qué momento!!

Mientras tanto y a pesar de los suyos, don Ricardo, hombre de la democracia, descanse en paz.

1 comentario:

  1. La inoperancia pavota de los radicales. Se caracterizan por eso, creo yo.

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