Ya hicimos en su momento la crítica al contrato de Castillo con el H. Concejo Municipal, y avanzamos sobre la conducta de ciertos periodistas que no podrían cuestionarlo por haber sido varias veces favorecidos por actos similares. El tema no daba para más porque existen los mecanismos para solucionar el problema, que no es la primera vez que se presenta en cuestiones públicas o particulares: es un contrato incumplido y se soluciona con un acuerdo o sometiéndolo a la justicia.
Eso no exime la responsabilidad de los concejales por la falta de respeto a las formas legales, que les son obligatorias. Tampoco los exime de las críticas que con toda razón pueden hacer los contribuyentes.
Pero nada de ello autoriza la payasada, el ridículo, la bajeza, la agresión verbal, la exculpación mediante la búsqueda de un chivo expiatorio.
Es lamentable que los adjetivos precedentes se puedan aplicar a los dichos y conductas de concejales y algunos periodistas que parecen potenciarse mutuamente para deslizarse por esa peligrosa pendiente de mal gusto y ningún respeto.
Si el Concejo Municipal se llama Honorable no es por un capricho semántico, debe ser tratado con honor y debe ser ejercida con honor la posibilidad de integrarlo. Independientemente de la calidad personal de sus integrantes, el Concejo es Honorable, como lo son todos los poderes públicos.
Renegar de ello, desconocerlo, es carecer de espíritu democrático. Ridiculizarlo ya es estupidez.
No contribuyen algunos concejales, con su actitud, a otorgarle la seriedad que su cargo les exige. Así, se "prenden" de cualquier tontería para "chicanearse" públicamente con algunos comunicadores, como si fuera su tarea concursar por ser el más vivo o el más ingenioso.
Tampoco esos comunicadores, que sonríen ante sus propias "cachadas", aportan la necesaria cuota de seriedad que su trabajo exige, por respeto a las instituciones, a sus integrantes, a sus lectores u oyentes, y a sí mismos.
Sería interesante poner las cosas en su lugar, no soslayar la importancia de la cuestión central, pero tampoco buscar el escándalo en cualquier tema.
Sería interesante que algunos concejales respeten la labor periodística, independientemente de la calidad moral o profesional de quienes la ejercen.
Sería interesante que algunos periodistas respeten la labor parlamentaria, independientemente de la calidad de quienes circunstancialmente integran un cuerpo de la democracia.
Y nos negamos a dar nombres, porque el mensaje es para todos. Personalizar este mensaje sería echar más nafta a este pequeño incendio.
Finalmente, por favor seamos sensatos y paremos la mano. Hay intereses superiores que requieren el tiempo que ustedes le están dedicando a esta pelea de comadres (o de compadres).
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